martes, 6 de julio de 2010

Mas sobre la ¿reforma? migratoria de Obama




ANDRÉS OPPENHEIMER, COLUMNISTA DE THE MIAMI HERALD Y EL NUEVO HERALD, MIAMI EEUU
Finalmente el presidente Barack Obama pronunció su primer discurso sobre la necesidad de una reforma inmigratoria, desde que asumió la presidencia. Lástima que fueran sólo palabras y no acciones, y que poco servirán para lograr la aprobación de una ley de inmigración.
No obstante, démosle el crédito de haberse ocupado de uno de los temas actuales más polarizantes de Estados Unidos, y por haberlo hecho de manera equilibrada.Obama pidió tanto medidas destinadas a reforzar la seguridad en la frontera como una vía para permitir que los 11 millones de inmigrantes indocumentados, dispuestos a pagar impuestos, una multa y aprender inglés, puedan conseguir la residencia legal.
Rechazó el discurso xenofóbico y populista de muchos conservadores, diciendo que "no es posible'' localizar y deportar a 11 millones de personas. Y pidió al Partido Republicano que ayude a aprobar una ley inmigratoria, ya que los demócratas no pueden hacerlo solos. El presidente criticó a los republicanos por dar marcha atrás con la reforma inmigratoria por temor de perder votos en las elecciones parlamentarias de noviembre.
Pero Obama no hizo nada para impulsar el proyecto de ley, al margen de darle más visibilidad pública. No anunció una reunión en la Casa Blanca -con legisladores republicanos y demócratas, y representantes de grupos cívicos y empresariales- para buscar acuerdos sobre una reforma inmigratoria, como lo hizo para lograr la aprobación de la reforma del sistema de salud.No aprovechó la ocasión para anunciar el recurso legal contra xenófoba la ley de Arizona, un tema que dejará que en manos del fiscal general Eric Holder, distanciándose personalmente del asunto.
Las encuestas revelan que la mayoría de los estadounidenses apoya la ley de Arizona, aunque también están a favor de una legalización de indocumentados.Tampoco hizo suficiente hincapié para que EEUU sea más competitivo en la economía global: no mencionó la insensatez de la reciente deportación de un joven estudiante indocumentado de la Universidad Harvard, el mexicano Eric Balderas, ni tampoco la declaración del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, sobre que "estamos cometiendo lo que llamaría un suicidio nacional'' al no dar residencia a estudiantes extranjeros altamente calificados. Según un nuevo libro de Darrell West, académico de la Brookings Institution, EEUU concede apenas el 15% de sus visas a extranjeros altamente calificados, mientras Canadá y Gran Bretaña destinan el 55% de sus visas a los extranjeros altamente calificados.
Mi opinión: El discurso de Obama fue un esfuerzo por mantener el apoyo de los votantes hispanos, cada vez más frustrados por la falta de acción del presidente en el tema inmigratorio, pese a sus promesas de campaña. El voto hispano será crucial para que el Partido Demócrata de Obama evite una derrota en las elecciones parlamentarias de noviembre.Pero Obama no les ofreció ninguna concesión a los republicanos, ni tampoco enunció ideas nuevas para aumentar el apoyo del público a una reforma inmigratoria integral. Si el tema realmente le importa, debería hacer con la inmigración lo mismo que hizo con la reforma del sistema de salud, la reforma educativa y la reforma financiera: invertir un poco de capital político, y pasar de las palabras a la acción.
"OBAMA podría haber adoptado algunas propuestas como otorgar automáticamente la residencia a estudiantes extranjeros que se gradúan de universidades estadounidenses en matemática, ciencia y tecnología.''