miércoles, 26 de diciembre de 2007

El Papa alerta sobre los desequilibrios medioambientales y los refugiados




Ha llamado a muchos la atención el llamamiento del Papa en el día de navidad con respeto al medio ambiente, denunciando que cada vez hay más emigrantes, refugiados y deportados en el mundo víctimas de las guerras, las tensiones étnicas y el terrorismo, pero también debido a calamidades naturales, muchas de ellas consecuencias “de preocupantes desequilibrios ambientales”.


De una forma más concreta expresó su preocupación por la situación en las zonas donde "resuena el fragor de las armas", entre ellas "las martirizadas" Darfur, Irak, Líbano y Afganistán, Oriente Medio, Irak, Líbano, Tierra Santa y los Balcanes, entre otras.

El Papa afirmó que todo esto tiene que ver con la Navidad, que no le es ajeno, pues esta fiesta recuerda que aparece el sol de un nuevo día. Y agregó que "Aquel que es el creador del mundo" se hizo hombre para traer la paz a la tierra y que la Navidad, "acontecimiento histórico y misterio", es el día en el que brilla la "gran luz de Cristo portadora de paz".

El Papa también puso su mirada en las víctimas de "sangrientos conflictos armados, del terrorismo y de todo tipo de violencia, que causan sufrimientos inauditos a poblaciones enteras". El Pontífice recordó a los niños, las mujeres y los ancianos, las categorías "más vulnerables", según precisó, en cualquier conflicto.


Benedicto XVI dijo también que las tensiones étnicas, religiosas y políticas, la inestabilidad, la rivalidad, las contraposiciones, las injusticias y las discriminaciones laceran el tejido interno de muchos países y exasperan las relaciones internacionales.

"Y en el mundo crece cada vez más el número de emigrantes, refugiados y deportados, también por causa de frecuentes calamidades naturales, como consecuencia a veces de preocupantes desequilibrios ambientales", denunció el Papa Ratzinger.

De alguna manera todo ello es una ocasión de pedir que los responsables de los gobiernos tengan más "sabiduría y fuerza para buscar y encontrar soluciones humanas, justas y estables". De esta manera también la religión y el mensaje del Evangelio no se separa de la vida, como mucho se pretende, pues según siguió comentando Benedicto XVI, Cristo con su nacimiento responde a la "sed de sentido y de valores" que hoy se percibe en el mundo; a la búsqueda de bienestar y paz que marca la vida de toda la humanidad y a las expectativas de los pobres.

Nos felicitamos por este mensaje del Papa. Es una autoridad moral en el mundo y de vez en cuando debe hacerse notar ante la sociedad en los graves problemas que nos afectan, entre ellos los mencionados en su discurso de ayer y que todos los medios de comunicación social recogen.

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