lunes, 21 de enero de 2008

Cáritas: Jornada Mundial de las Migraciones



CÁRITAS RECLAMA DERECHOS Y OPORTUNIDADES PARA LOS MIGRANTES EN LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MIGRACIONES


18 de enero de 2008.- Con ocasión de la Jornada Mundial de las Migraciones, que se celebra el 20 de enero, la Confederación Cáritas Española quiere reafirmar la naturaleza universal de los derechos y la igualdad de oportunidades para todos --eje de nuestra campaña institucional para este año 2008--, especialmente para los inmigrantes, cuya situación nos sigue interpelando a toda la comunidad cristiana y al conjunto de la sociedad.


A través de nuestro trabajo diario en los centros y servicios gestionados por las 68 Cáritas Diocesanas y las más de 6.000 Cáritas Parroquiales que integran nuestra Confederación, constatamos un progresivo endurecimiento de las condiciones en las que los migrantes ejercen su derecho a buscar un futuro mejor y de mayor dignidad para ellos y los suyos. Queremos recordar, y así lo reconoce la Doctrina Social de la Iglesia, que el acceso universal a los bienes abarca a toda la familia humana y a todos los pueblos, por encima de cualquier circunstancia local o nacional.


Riesgos para la dignidad de los migrantes



Las actuales políticas estatales, sin embargo, tienden a fortalecer los mecanismos de control de fronteras y a extender la sombra de la sospecha a todo aquél que llega de fuera, lo que vulnera la dignidad que, como persona, asiste a quien no cumple con los requisitos administrativos establecidos para su llegada. Dentro de este proceso de restricciones cada vez más estrictas, constatamos cómo las migraciones van perdiendo su dimensión de oportunidad para el desarrollo económico, social y cultural que históricamente han tenido, a medida que se habla cada vez más de los fenómenos que su llegada origina en las sociedades de acogida en lugar de analizar las condiciones de vida de los migrantes en sus países de origen.


Para Cáritas, la condición de irregularidad administrativa no debe suponer nunca menoscabo alguno de la dignidad del migrante, cuyos derechos no pueden ser ignorados ni vulnerados. Nos preocupa, por ese motivo, el déficit cada vez mayor de transparencia, información y garantías básicas tanto en los espacios de acogida (especialmente en los Centros de Internamiento para Extranjeros), como en los procedimientos establecidos para tramitar las diferentes situaciones administrativas y jurídicas de estas personas. En el caso de los menores y de las personas pendientes de reagrupación familiar, queremos recordar que, más allá de la gestión política, nos encontramos con valores y derechos reconocidos universalmente que deben ser objeto de especial atención.


Un fenómeno global

El fenómeno cada vez más global de las migraciones forzadas de millones de personas habla directamente del ser y la acción de Cáritas, volcada en la lucha contra la desigualdad y la pobreza. Los desastres naturales, la dificultad de acceso a los recursos básicos, la precariedad material, los conflictos políticos, la violencia o la falta de oportunidades son algunas de las numerosas causas por las que tantos seres humanos abandonan sus hogares, sus redes familiares y, en muchos casos, sus países.


Nuestro propio modelo de desarrollo es responsable también de este fenómeno, que se ve alimentado por la escandalosa desigualdad de las actuales estructuras económicas, lastrada con una lacerante hipocresía que, por un lado, sostiene la necesidad y utilidad de dar cabida a mano de obra extranjera y, por otro, ignora que detrás de cada par de manos se encuentra un ser humano, sujeto de dignidad y derechos.


Es urgente, por ello, que cada ciudadano y el conjunto de los agentes sociales y políticos tomemos plena conciencia de que, mientras las condiciones de injusticia y desigualdad sigan vigentes, las personas no dejarán de migrar hacia dónde existan mejores oportunidades de vida. Para ello, es necesario que los Estados se comprometan de manera activa y eficaz en la protección de los derechos de los migrantes. Y una buena forma de hacerlo es mediante su adhesión a la Convención Internacional de los Trabajadores Migrantes, y a la puesta en marcha de las medidas necesarias para su efectiva protección.


Salir al encuentro


Para Cáritas hablar de migrantes supone, fundamentalmente, hablar con los migrantes, salir a su encuentro, conocer sus historias vitales, reconocer sus oportunidades de construcción conjunta de una sociedad nueva; significa despejar los estereotipos y los miedos infundados que dominan el discurso público sobre la inmigración; e implica alejar el hecho migratorio de la disputa partidista y electoral, y trasladarlo al debate social. Lo que está en juego es nuevo modelo de convivencia donde existan, de forma real, las mismas oportunidades y los mismos derechos para todos, sea cual sea su origen.


La acción de la red Cáritas Española en el ámbito de las migraciones gira en torno a cuatro grandes campos de actividad: la acogida, la integración, la formación y el acompañamiento, y el codesarrollo. Con este modelo de trabajo, se pretende no sólo favorecer la integración social de los inmigrantes que llegan a nuestro país, sino colaborar con las Cáritas de sus lugares de origen para incidir directamente en las causas sociales y económicas que provocan la emigración.


Durante el último año, la Confederación Cáritas invirtió en los distintos programas de atención a inmigrantes que existen en todo el Estado un total de 9.138.181 euros y atendió a 180.254 destinatarios.

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